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ARTÍCULOS
En esta
sección se irán colgando artículos escritos por Angel Píriz y otros
colaboradores relacionados con la salud y la medicina encaminada a
reestablecer la salud y no solo a paliar síntomas.
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A continuación se exponen una
serie de 3 artículos publicados en la revista Despertad, publicada por
los Testigos de Jehová y que expone con objetividad el asunto de las
opciones existentes para tratar la enfermedad. Se trata del numero del
22 de Octubre, paginas 3-11.

¿Ha tomado un nuevo rumbo
el cuidado de la salud?
Pocos temas despiertan más interés en la gente que el de la salud. A
veces parece haber tantas opiniones como profesionales de la medicina.
Con esta serie de artículos, ¡Despertad! no se decanta por ninguna
opción terapéutica; solo trata de informar sobre el creciente uso de
tratamientos comúnmente calificados de alternativos. No respaldamos
ninguna terapia en particular. A continuación analizaremos algunas, pero
existen varios tipos de tratamiento que ni siquiera mencionamos, unos
bastante populares y otros un tanto controvertidos. A nuestro entender,
suele ser provechoso documentarse sobre cuestiones de salud, y cualquier
decisión al respecto debe tomarla la persona interesada.
TODOS queremos estar sanos. No obstante, en vista del sinnúmero de
personas con problemas de salud, no parece muy fácil conseguirlo. A
muchos les da la sensación de que hoy día hay más enfermos que nunca.
Para combatir la enfermedad, muchos médicos piensan que lo mejor es
recetar medicamentos producidos por empresas farmacéuticas que los
anuncian con insistencia. Cabe mencionar que el mercado internacional de
fármacos se ha disparado en las últimas décadas, de tan solo unos miles
de millones de dólares al año a cientos de miles de millones de dólares
anuales. ¿Cuál ha sido una de las consecuencias?
Los fármacos prescritos por los facultativos han ayudado a mucha gente.
Sin embargo, hay personas que toman medicamentos, y su salud no mejora o
hasta empeora. De ahí que últimamente haya quienes recurran a otros
métodos terapéuticos.
A qué recurren muchos
En lugares donde la medicina convencional moderna ha sido la habitual,
se está recurriendo cada vez más a terapias alternativas, o
complementarias. “El muro de Berlín que por bastante tiempo ha mantenido
las terapias alternativas al margen de la medicina tradicional parece
estar desmoronándose”, dijo la revista Consumer Reports de mayo de 2000.
En su número del 11 de noviembre de 1998, la revista JAMA (The Journal
of the American Medical Association) hizo la siguiente observación: “Las
terapias médicas alternativas —que se conocen funcionalmente como
intervenciones y que por lo general ni se enseñan en las facultades de
Medicina ni se ofrecen en los hospitales de Estados Unidos— están
captando cada vez más la atención, a escala nacional, de los medios
informativos, la comunidad médica, las agencias estatales y el público
en general”.
Sin embargo, en 1997, la publicación Journal of Managed Care Pharmacy
dijo lo siguiente tocante a las nuevas tendencias: “En el pasado, los
profesionales de la medicina convencional acogieron con escepticismo las
prácticas médicas alternativas, pero actualmente hay veintisiete
facultades estadounidenses [75, según un informe más reciente] donde se
imparten clases optativas de medicina alternativa. Entre ellas figuran
las de las universidades de Harvard, Stanford, Arizona y Yale”.
JAMA indicó lo que multitud de pacientes hacen para mejorar su salud:
“En 1990, cerca de 1 de cada 5 personas (el 19,9%) que acudió al médico
por una enfermedad seria utilizó también una terapia alternativa. Este
porcentaje aumentó a casi 1 de cada 3 (el 31,8%) en 1997”. Y añadió:
“Las encuestas nacionales llevadas a cabo fuera de Estados Unidos
señalan que la medicina alternativa es popular en todo el mundo
industrializado”.
De acuerdo con esta misma revista, en un período reciente de doce meses
utilizaron terapias alternativas el 15% de la población de Canadá, el
33% de la de Finlandia y el 49% de la de Australia. JAMA reconoció: “La
magnitud de la demanda de terapias alternativas es notable”. Y
particularmente lo es en vista de que pocas veces están incluidas en las
pólizas de seguros. De ahí que el artículo concluyera diciendo: “Es muy
posible que el uso que se da hoy por hoy a estos tratamientos sea
inferior al que se les daría si los seguros cubrieran más terapias
alternativas en el futuro”.
En diversos países existe desde hace tiempo la tendencia a combinar las
terapias alternativas con las convencionales. El doctor Peter Fisher,
del Royal London Homeopathic Hospital, indicó que los principales tipos
de medicina complementaria se han vuelto “prácticamente convencionales
en muchos lugares. Ya no hay dos clases de medicina, la ortodoxa y la
complementaria —afirmó—. Solo hay medicina buena y medicina mala”.
Por eso, hoy día, numerosos profesionales del campo de la medicina
reconocen el valor de ambas vertientes, tanto la ortodoxa como la
alternativa. En lugar de insistir en que se acepte un tipo de medicina u
otro, recomiendan escoger de las diversas modalidades terapéuticas todo
lo que pueda beneficiar al paciente.
¿Cuáles son algunos de los métodos terapéuticos que ofrece la medicina
alternativa, o complementaria? ¿Cuándo y dónde se originaron? ¿Y por qué
recurren a ellos tantas personas?
Por qué recurre mucha
gente a las terapias alternativas
LA MEDICINA alternativa, o complementaria, abarca una amplia gama de
técnicas y terapias. Muchas están englobadas en lo que se conoce como
naturopatía: el tratamiento de enfermedades mediante el empleo de
agentes naturales o medios físicos destinados a preparar al cuerpo para
que se cure por sí mismo. Un número considerable de estas terapias
llevan siglos utilizándose comúnmente, pero la medicina moderna las
tiene abandonadas o dejadas a un lado desde hace tiempo.
Por ejemplo, la revista JAMA (The Journal of the American Medical
Association) del 27 de agosto de 1960 indicó que la acción de aplicar
frío a las quemaduras era una práctica “conocida por los antiguos, pero
que tanto médicos como legos en la materia han prescindido de ella.
Aunque en las publicaciones hay referencias aisladas que alaban de
manera unánime este tipo de tratamiento, hoy día su uso no está
generalizado. De hecho, la mayoría de los facultativos dicen que ‘no se
practica’, aunque nadie sabe realmente por qué”.
Sin embargo, en las últimas décadas, la medicina convencional ha vuelto
a recomendar la aplicación de agua o compresas frías a las quemaduras.
En su número de septiembre de 1963, la revista The Journal of Trauma
publicó lo siguiente: “Los informes presentados por Ofeigsson y Schulman
en 1959 y 1960 han despertado el interés por el uso de agua fría en la
primera cura de las quemaduras. Aplicamos a los pacientes dicho método
durante el año pasado, y los resultados clínicos han sido alentadores”.
El tratamiento con agua fría es relativamente inocuo, y desde luego
proporciona un gran alivio. Una rama de la medicina alternativa, la
hidroterapia —algunas de cuyas modalidades ya reconoce la medicina
moderna—, utiliza agua de diversas maneras con fines terapéuticos.
Los especialistas en medicina alternativa suelen valerse también de
plantas para tratar las enfermedades. En algunas partes del planeta,
esta es una práctica centenaria, y hasta milenaria. En la India, por
ejemplo, el uso de hierbas ha sido un pilar de la medicina desde hace
mucho tiempo. Hoy día, prácticamente en el mundo entero, muchos
profesionales de la salud reconocen el poder curativo de ciertas
plantas.
Una experiencia notable
Hace más o menos un siglo, un niño de 10 años llamado Sepp Schwab pasó
por una experiencia que influyó en su gran amigo Richard Willstätter
para que este posteriormente se dedicara al estudio de la bioquímica de
las plantas. Sepp tenía una grave infección en una pierna, y el médico
decía que si no se la amputaban, moriría. Pero los padres del niño
pospusieron la operación hasta la mañana siguiente. Mientras tanto,
buscaron a un pastor que tenía fama de saber utilizar remedios a base de
hierbas. Este recogió una variedad de plantas, las fue picando hasta
convertirlas en una masa parecida a la espinaca cocida y cubrió con ello
la herida.
A la mañana siguiente, la infección había bajado, y la operación volvió
a posponerse. Continuaron con el tratamiento hasta que la herida al fin
cicatrizó. Willstätter estudió química en la Universidad de Munich
(Alemania) y con el tiempo ganó el premio Nóbel por sus descubrimientos
tocante a los pigmentos de las plantas, en particular la clorofila. Es
de interés que aproximadamente el veinticinco por ciento de los fármacos
utilizados hoy día proceden, por entero o en parte, de sustancias
químicas que se encuentran en estado natural en las plantas.
La importancia de ser equilibrados
Debe reconocerse, sin embargo, que en lo que a tratamientos médicos se
refiere, lo que hace maravillas para unos tal vez no sea muy efectivo en
el caso de otros. La eficacia de toda terapia depende de muchos
factores, entre ellos la clase de enfermedad y su gravedad, y el estado
general de salud del paciente. También puede influir el momento que se
elige para iniciar el tratamiento.
Dado que los métodos alternativos suelen ser más lentos que los
ortodoxos, una enfermedad que podría haberse frenado si se hubiera
diagnosticado y tratado antes, tal vez progrese hasta el punto de que se
necesiten fármacos potentes —o incluso una operación quirúrgica— para
salvar la vida del paciente. Por ello, no sería sensato aferrarse a una
clase particular de terapia, como si esta fuera la única forma de tratar
un problema de salud.
La medicina alternativa difiere de la convencional en su planteamiento
de la salud. Por lo general, sus métodos van dirigidos a la prevención,
y se centran en el estilo de vida de la persona, el ambiente que la
rodea y en cómo influye todo ello en su salud. En otras palabras, los
especialistas en terapias alternativas suelen dirigir la atención a la
persona entera y no solo al órgano afectado o a la enfermedad en sí.
Un gran atractivo de este tipo de medicina lo constituyen sus métodos
terapéuticos y los productos naturales que utiliza, más suaves y menos
peligrosos que los de la medicina convencional. En vista del creciente
interés por encontrar tratamientos médicos que sean seguros y eficaces,
en el siguiente artículo presentamos algunos ejemplos de terapias
alternativas.
Ejemplos de terapias alternativas
“A fin de mejorar la atención sanitaria prestada a los pacientes que
optan por terapias alternativas, es de crucial importancia que se abra
el diálogo entre los médicos y los profesionales de la medicina
alternativa.”
ESTAS palabras se publicaron en la revista JAMA (The Journal of the
American Medical Association) del 11 de noviembre de 1998. El artículo
añadía: “Podemos contar con que esta necesidad [de diálogo] aumentará
con el uso de las terapias alternativas, particularmente cuando los
seguros de enfermedad las incluyan en su cobertura”.
Cada vez son más los pacientes que utilizan estos métodos al tiempo que
se valen de tratamientos más convencionales. Pero algunos no informan de
ello a su médico. De ahí que el boletín Tufts University Health &
Nutrition Letter de abril de 2000 aconsejara: “Si coopera con el médico
en lugar de actuar por su cuenta, le irá mejor”. Y agregó: “Tanto si el
facultativo aprueba su modo de abordar el problema como si no, al
comunicárselo, usted saldrá beneficiado”.
La razón de informar al médico estriba en que la combinación de ciertas
hierbas con terapias convencionales encierra riesgos. Muchos
profesionales de la salud, por el bien de sus pacientes y sabiendo que
algunos de ellos han optado por terapias alternativas, procuran no dejar
que sus opiniones sobre el cuidado de la salud les impidan colaborar con
especialistas en tales métodos.
Para dar a nuestros lectores una idea de algunas terapias alternativas a
las que hoy recurren cada vez más personas en muchos países, pasaremos a
describirlas brevemente. Tengan presente, no obstante, que ¡Despertad!
no recomienda ningún tratamiento en particular, sea alternativo o
convencional.
Remedios a base de hierbas
Estos tratamientos son tal vez los más comunes de la medicina
alternativa. Pese a que las plantas medicinales se han utilizado por
siglos, los científicos solo han estudiado con detenimiento una cantidad
limitada de especies. Y aún menor es el número de hierbas y sus
extractos que han sido objeto de una investigación lo bastante rigurosa
como para que se publiquen datos sobre su seguridad y eficacia. Casi
toda la información disponible al respecto se basa en el uso que se les
ha dado a lo largo de la historia.
Sin embargo, en los últimos años se han efectuado varios estudios
científicos que muestran la utilidad de ciertas hierbas en el
tratamiento de la depresión leve, la pérdida de memoria relacionada con
la edad, los síntomas del engrosamiento benigno de la próstata y otros
trastornos. Una de las investigaciones se centró en la Cimicifuga
racemosa, conocida por diversos nombres comunes como cimicífuga,
serpentaria negra o hierba sonajero. Los amerindios hervían las raíces y
utilizaban el líquido así obtenido para paliar los trastornos
menstruales y del parto. Según el boletín Harvard Women’s Health Watch
de abril de 2000, estudios recientes indican que un extracto
estandarizado de cimicífuga que se comercializa en Alemania puede ser
eficaz para “aliviar las molestias de la menopausia”.
Parece que gran parte de la demanda de tales remedios naturales obedece
a que se consideran más seguros que los medicamentos sintéticos. Si bien
eso es cierto en muchos casos, también lo es el hecho de que algunas
hierbas tienen efectos secundarios, particularmente si se combinan con
otros medicamentos. Por ejemplo, cierta hierba popular que se promociona
como descongestionante natural y adelgazante puede aumentar la presión
sanguínea y el ritmo cardíaco.
También hay hierbas que tienen efectos hemorrágicos. Si se toman en
combinación con fármacos anticoagulantes, pudieran presentarse problemas
graves. Quienes padezcan enfermedades crónicas —como la diabetes o la
hipertensión— o quienes tomen algún otro medicamento deben tener cuidado
con los remedios a base de hierbas (véase el recuadro adjunto).
Otro factor preocupante relacionado con las plantas medicinales es que
su producción no ofrece una garantía de calidad constante. En los
últimos años ha habido noticias de productos contaminados con metales
pesados y otras sustancias tóxicas. Además, algunos preparados de
hierbas contienen pocos o ninguno de los ingredientes que aparecen en la
etiqueta. Estos ejemplos subrayan la importancia de comprar las hierbas
y cualquier otro producto medicinal a fuentes confiables y acreditadas.
Suplementos dietéticos
Se dice que los suplementos dietéticos, como las vitaminas y los
minerales, han ayudado a prevenir y tratar diversos problemas de salud
(como la anemia y la osteoporosis) e incluso a impedir ciertos defectos
congénitos. Las dosis diarias de vitaminas y minerales recomendadas por
fuentes oficiales se consideran relativamente inocuas y útiles.
Por otro lado, las dosis masivas que se sugieren para el tratamiento de
ciertas enfermedades pueden ser peligrosas para la salud. Existe el
riesgo de que obstaculicen la absorción o la actividad de otros
nutrientes y también de que produzcan graves efectos secundarios.
No debería pasarse por alto ni esta posibilidad ni la carencia de
pruebas de peso que avalen la administración de grandes dosis de
vitaminas.
Homeopatía
La homeopatía surgió en el siglo XVIII como un tratamiento más benigno y
moderado que las terapias populares de la época. Se basa en el principio
de que “lo semejante se cura con lo semejante” y en la teoría de la
dosis mínima. Los remedios homeopáticos se preparan diluyendo repetidas
veces un agente curativo; a veces en tal grado que ni siquiera queda una
molécula entera de la sustancia original.
Se ha comprobado, sin embargo, que los remedios homeopáticos, a
diferencia de los placebos, tienen cierto grado de efectividad en casos
de asma, alergias y diarrea infantil. Además, al estar tan diluidos, se
consideran bastante inocuos. En un artículo publicado en la revista JAMA
del 4 de marzo de 1998 se hizo la siguiente observación: “La homeopatía
sería una importante y útil opción para muchos pacientes con trastornos
crónicos sin un diagnóstico específico. Utilizada dentro de sus límites,
podría complementar la medicina moderna, como una terapia más”. Ahora
bien, en casos en los que peligre la vida del paciente, sería más
sensato recurrir a tratamientos médicos más convencionales.
Quiropráctica
Existen varias terapias alternativas que abarcan la manipulación del
cuerpo del paciente. Los tratamientos quiroprácticos se cuentan entre
los más comunes de la medicina alternativa, sobre todo en Estados
Unidos. Se basan en la idea de que la corrección del desalineamiento de
la columna vertebral fomenta la curación. De ahí que los quiroprácticos
se especialicen en la técnica de ajustar las vértebras.
La medicina convencional no siempre mitiga las molestias lumbares. Por
otro lado, algunos pacientes que se someten a tratamientos
quiroprácticos están muy satisfechos. Hay pocas pruebas de que la
quiropráctica, aparte de aliviar el dolor, sea efectiva para tratar
dolencias.
Cabe destacar la baja incidencia de efectos secundarios que tiene este
procedimiento a manos de un especialista hábil. Pero al mismo tiempo, el
paciente debe ser consciente de que la manipulación del cuello puede
ocasionar graves complicaciones, incluida la parálisis. A fin de reducir
el riesgo, algunos expertos recomiendan que la persona se someta a un
examen médico completo para saber si cierto tipo concreto de
manipulación pudiera perjudicarle.
Masaje
Casi todas las culturas reconocen desde hace mucho tiempo los beneficios
del masaje. Hasta la Biblia lo menciona (Ester 2:12). La revista BMJ (British
Medical Journal) del 6 de noviembre de 1999 publicó el siguiente
comentario: “Las técnicas de masaje desempeñan un papel importante en la
medicina tradicional china e india. En Europa lo sistematizó a
principios del siglo XIX Per Henrik Ling, quien desarrolló lo que
actualmente se conoce como masaje sueco”.
Al masaje se le atribuye el poder de relajar los músculos, mejorar la
circulación de la sangre y eliminar toxinas acumuladas en los tejidos.
Actualmente, los médicos recetan masajes para dolores de espalda,
dolores de cabeza y trastornos digestivos. La mayoría de las personas
que los reciben dicen que se sienten muy bien después del tratamiento.
Según la doctora Sandra McLanahan, “el 80% de las enfermedades están
relacionadas con el estrés, y el masaje lo reduce”.
“La mayor parte de las técnicas de masaje comportan un leve riesgo de
efectos perjudiciales —informó la revista BMJ—. Las contraindicaciones
las dicta mayormente el sentido común (por ejemplo, no friccionar las
quemaduras ni masajear una extremidad afectada de trombosis venosa
profunda) [...]. No hay indicios de que los masajes practicados a
enfermos de cáncer fomenten la metástasis.”
“En vista de que los masajes están ganando aceptación, los consumidores
empiezan a interesarse por las credenciales de los masajistas, y
deberían hacerlo”, comentó E. Houston LeBrun, ex presidente de la
American Massage Therapy Association. La revista BMJ aconsejó que, para
evitar cualquier comportamiento contrario a la ética profesional, “los
pacientes deberían asegurarse de que el masajista posea un título de
algún organismo regulador reconocido”. Un informe del año pasado indicó
que veintiocho estados de Estados Unidos otorgan licencias oficiales de
masaje terapéutico.
Acupuntura
La acupuntura es una técnica médica que se ha hecho bastante popular en
todo el mundo. Aunque el término acupuntura engloba varias modalidades,
normalmente se refiere a la inserción de agujas finas en puntos
específicos del cuerpo para conseguir una respuesta terapéutica. Según
las investigaciones realizadas durante las últimas décadas, parece que
la acupuntura actúa, en algunos casos, liberando sustancias
neuroquímicas, como las endorfinas, cuya función es amortiguar el dolor
y la inflamación.
Hay informes de que la acupuntura es eficaz para tratar bastantes
dolencias y que es una alternativa segura a los anestésicos.
La Organización Mundial de la Salud reconoce su uso en el tratamiento de
104 afecciones. Y un comité seleccionado por el Instituto Nacional de
Salud de Estados Unidos citó testimonios que la defendían como terapia
aceptable para mitigar los dolores postoperatorios, musculares y
menstruales, así como las náuseas y los vómitos relacionados con la
quimioterapia o el embarazo.
Aunque la acupuntura rara vez produce efectos secundarios graves, el
paciente puede sentir algunas molestias, entumecimiento u hormigueo. La
debida esterilización de las agujas o el uso de modelos desechables
reduce el riesgo de infección. Muchos acupuntores no tienen los
conocimientos médicos necesarios para hacer un buen diagnóstico o para
recomendar otras terapias más indicadas. No sería sensato pasar por alto
este hecho, especialmente si se recurre a la acupuntura para tratar de
aliviar los síntomas de enfermedades crónicas.
Hay muchas opciones
En este artículo se presenta solamente una muestra de las muchas
terapias que en algunos lugares reciben el calificativo generalizado de
alternativas. Quizá en el futuro, algunas de estas, y otras que no hemos
reseñado aquí, se consideren convencionales, como ya sucede en algunas
partes del mundo. Otras, por supuesto, tal vez caigan en desuso o hasta
en descrédito.
Por desgracia, el dolor y la enfermedad son parte integrante de la
experiencia humana, como indica la Biblia con tanta claridad: “Sabemos
que toda la creación sigue gimiendo juntamente y estando en dolor
juntamente hasta ahora” (Romanos 8:22). Es natural que el ser humano
busque remedios. Pero ¿adónde podemos dirigirnos? Tenga la bondad de
analizar algunas observaciones que pueden serle útiles a la hora de
escoger tratamiento médico.
[Ilustración y recuadro de la página 8]
¿Qué riesgos encierra la combinación de hierbas y medicamentos?
Se dan frecuentes advertencias sobre los peligros de combinar ciertos
fármacos recetados con otros o con bebidas alcohólicas. ¿Comporta
riesgos también tomar simultáneamente ciertas hierbas y medicamentos
recetados? ¿Es muy común hacerlo?
Un artículo que apareció en la revista JAMA (The Journal of the American
Medical Association) habló sobre “el uso simultáneo de fármacos
recetados y hierbas”, y especificó: “Entre el 44% de los adultos que
dijeron tomar regularmente medicamentos recetados, casi 1 de cada 5 (el
18,4%) reconoció que complementaba su tratamiento con por lo menos un
producto de herboristería, elevadas dosis de vitaminas, o ambos”. Por
tanto, se ve la necesidad de informarse de los posibles peligros de tal
práctica.
También deberían preocuparse por los riesgos quienes tengan que
someterse a algún procedimiento médico que requiera anestesia y estén
tomando ciertas hierbas medicinales. El doctor John Neeld, presidente de
la American Society of Anesthesiologists, explicó: “Hay informes
anecdóticos de que algunas hierbas populares, entre ellas el ginseng y
el hipérico [Hypericum perforatum, conocido también como corazoncillo o
hierba de San Juan], pueden provocar grandes fluctuaciones en la presión
sanguínea, lo cual podría ser muy peligroso durante la anestesia”.
Y añadió: “Otras plantas medicinales, como el ginkgo biloba, el jengibre
y la matricaria [Tanacetum parthenium, llamada también migranela],
pueden interferir en la coagulación sanguínea, lo que resultaría
particularmente peligroso durante la anestesia epidural, pues una
hemorragia cerca de la médula espinal podría provocar parálisis. El
hipérico también puede intensificar los efectos de algunos fármacos
narcóticos o anestésicos”.
Desde luego, es de vital importancia conocer los peligros potenciales de
tomar al mismo tiempo ciertas hierbas y medicinas. Las mujeres
embarazadas y las que estén lactando deben ser especialmente conscientes
de los riesgos que corren sus hijos si ellas mezclan ciertas hierbas con
algunos medicamentos. Por ello se aconseja a todos los pacientes que
comuniquen al profesional que los atienda la medicación que toman, sea
esta alternativa o convencional.
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